Cristo es el único Camino Juan 14:6

jueves, 1 de diciembre de 2011

Cristología: Doctrina de Cristo


CRISTOLOGIA

La Cristología es la enseñanza bíblica acerca de Cristo. Bendito todo aquel que le conoce como Señor y Salvador.
A veces se nos advierte que podemos predicar demasiado de Cristo, en el sentido de que podríamos no estar enfatizando lo suficiente las doctrinas de Dios y del Espíritu Santo. Permítanos decir aquí mismo, que uno no puede predicar demasiado de Jesucristo.   Asimismo, jamás se ha oído de que haya celos en la divinidad. De las Escrituras podemos ver que Dios prefiere que prediquemos a Cristo con más énfasis de lo que lo estamos haciendo.

"y él es la cabeza del cuerpo que es la Iglesia, el que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud... Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. (Colosenses 1:18,19; 2:9)

I. NOMBRES Y TÍTULOS DE CRISTO

Nosotros creemos en la inspiración verbal de la Sagradas Escrituras. Es decir, creemos que cada una de las palabras de los textos griegos originales fue la palabra precisa que Dios escogió para comunicar su voluntad a nosotros. Al creer de esta manera, damos mucha importancia a los títulos y nombres de nuestro Señor Jesucristo.

A. JESÚS.

El nombre Jesús, se encuentra 612 veces en los cuatro evange­lios, y 71 veces en el resto del nuevo testamento. El nombre Cristo se encuentra solamente 56 veces en los cuatro evangelios, mientras que en el resto del nuevo testamento el nombre de Cristo se encuentra 256 veces. El nombre "Jesús" se encuentra más veces antes de su muerte, sepultura y resurrección; mientras que "Cristo" se encuentra más veces después.

Jesús el nombre personal del Señor. Es su nombre terrenal, el nombre con el cual él nació, vivió, y murió. Es el nombre de su humillación, su sufrimiento y su aflicción. Es el nombre de Aquel que se humilló a sí mismo. (Filipenses 2:5-11) El nombre Jesús, en la época de nuestro Señor, no era excepcional porque había muchos que se llamaban Jesús, "Jesús" es la forma griega de la palabra hebrea "Josué," y ambas significan "Jehová, nuestro Salvador." Jesús es el nombre que fue clavado arriba de El en la cruz.

Una persona es salva declarando que Jesús es el Señor y creyendo que Dios le resucitó de los muertos. (Romanos 10:9) I Corintios 15:1-3 dice que el evangelio es la muerte, sepultura y resurrección del Señor Jesucristo como el Substituto del pecador. Estamos declarando que hay muy poco "evangelio" en los cuatro evangelios. Solamente en los últimos capítulos de cada evangelio está registrada la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Por consiguiente, el nombre Jesús es predominante.

Las epístolas son los que destacan tan claramente la doctrina de la salvación por gracia mediante la fe en el sacrificio vicario de Cristo. Las epístolas están llenas de la doctrina de la salvación, y de ahí, el énfasis sobre los nombres "Cristo" y "Señor." Antes del Calvario se usa más "Jesús," y después de] Calvario se usa más "Cristo."
"Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo." (Hechos 2:36) "Y estando en la condición de hombre se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios Padre." (Filipenses 2:8-11)
Es interesante notar que cuando El estaba en el mundo, antes de la crucifixión, El nunca fue llamado Jesús en su presencia por sus seguidores, Siempre fue llamado "Señor," "Maestro," o "Rabí." "Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy." (Juan 13:13) "¿Por qué me llamáis, Señor, Se­ñor, y no hacéis lo que yo digo?" (Lucas 6:46)

La razón por la cual el nombre Jesús es mencionado más en los evangelios (612 veces) es que ellos hacen énfasis en su vida terrenal. Por otro lado, el nombre Cristo se menciona más veces en los hechos y las epístolas porque éstas destacan su exaltación celestial. Según la Biblia, los hombres del mundo, los demonios y Satanás se le dirigieron a El como "Jesús", pero nunca como "Señor." Es inevitable llegar a la conclusión de que cada ataque a) Hijo de Dios, es para negar a Jesús nuestro Señor, ya sea con respecto a su sangre, su resurrección, su sacrificio expiatorio o su segunda venida; y que no es nada más que una agresión sutil contra la deidad de Cristo.

Nosotros, como creyentes, no recibimos nuestro nombre del nombre de "Jesús," sino de "Cristo," pues, somos "cristianos." Asimismo, nosotros sabemos que el nombre cristiano, fue dado primeramente a los creyentes por aquellos que odiaban a Dios y a su Cristo; sin embargo, nos sentimos orgullosos de tomar su preciado nombre y de llevar su vituperio.

Recordemos, entonces, que los incrédulos nunca llamaron "Señor" al Salvador, sino que siempre le llamaron "Jesús;" y nunca los creyentes le llamaron Jesús, excepto en una sola ocasión. "Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entre­garon los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a senten­cia de muerte y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido." (Lucas 24:19-21)

Estas fueron las palabras de aquellos discípulos desilusionados que decían, "esperábamos que él era..." porque todas las esperanzas de ellos se vieron frustradas cuando Jesús fue crucificado. Por supuesto, estos discípulos no conocían bien las Escrituras, ni se acordaban de las palabras del Señor, que El resucitaría de los muertos. Ellos hablaban de El como de una causa perdida; y ellos, aquí, le llamaron Jesús. Si Cristo no hubiera resucitado de los muertos, la esperanza de ellos, y asimismo la nuestra, hubiera sido destruida. El hubiera perma­necido siendo simplemente "Jesús." "Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho." (I Corintios 15:20} ¡El es Cristo y Señor!
¡No es meramente un hombre, sino el Dios-Hombre'

B. CRISTO.

Aunque ya hemos tratado en detalle lo concerniente al nombre Cristo, según el uso aplicado, quisiéramos añadir, no obstante, estos detalles:

El nombre Cristo significa "Ungido." Este es el título oficial del Hijo de Dios. Siempre que oímos la palabra "ungido", debemos recordar cómo, y bajo qué circunstancias, los hombres eran ungidos. Sabemos que hubo hombres que fueron ungidos como reyes, y profetas, y sacerdotes.

"Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová." (I Samuel 15:1) "A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Elíseo hijo de Safat, de Abel-Mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar." (I Reyes 19:16) "Habló Jehová a Moisés, diciendo: Toma a Aarón y a sus hijos, con él, y las vestiduras, el aceite de la unción, el becerro de la expiación, los dos carneros, y el canastillo de los panes sin levadura... Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo." (Levítico 8:1,2,12)

1. Cristo ha sido ungido como Profeta. "Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que
os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta será desarrai­gada del pueblo." (Hechos 3:22-23).

2. Cristo ha sido ungido como Sacerdote. "Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos. Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilida­des, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado." (Hebreos 4:14-15)

3. Cristo ha sido ungido como Rey. "Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin."(Lucas 1:31-33)

*Los evangelios presentan a Cristo como el Rey de Israel y el  Salvador del mundo. Las epístolas presentan a Cristo como la  Cabeza de la Iglesia y el Señor del Cielo.

C. MESÍAS.

"Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías {que traducido es, el Cristo)." (Juan 1:41) "Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas." (Juan 4:25)

"Mesías" es la palabra hebrea que tiene el mismo significado que "Cristo" en el griego, el cual es "Ungido." El antiguo testamen­to está repleto de profecías del Mesías, mientras que el nuevo testamento está lleno del cumplimiento "de ellas de parte de Cristo.

D. SEÑOR.

Este es el título de la deidad de Cristo, el título de autoridad Los tres nombres principales de Dios, según se los encuentra en el antiguo testamento, están compuestos dentro del nombre "Señor." En el estudio de los nombres de Dios, vimos que la palabra "Dios," en la versión Reina-Valera (1960), viene de la palabra hebrea Elohim. Este nombre habla del oficio de Dios, del puesto que El ocupa. La palabra "Señor" viene de las palabras hebreas, "Jehová," que es el nombre personal de Dios, y "Adonai," que significa "Maestro," o "Señor."

En el griego del nuevo testamento la palabra "Señor" viene de la palabra Kurios, y se traduce "Señor," "Dios" o "Amo." Esta traducción es equivalente a la palabra del antiguo testamento. Adonai, "Amo." Cristo, el Señor, es nuestro Amo. "...y vosotros, amos (kurios), haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor (Kurios) de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas." (Efesios 6:9) Véase: Colosenses 4:1.
Como os expliqué anteriormente, el título "Señor" también incluye otro nombre de Dios, y éste es "Jehová." Sabemos esto por la forma en que el mismo es usado en el nuevo testamento. El nuevo testamento cita de las Escrituras del antiguo testamento, usando la palabra "Señor" (Kurios), mientras que la palabra del antiguo testamento es "Jehová." "Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor (antiguo testamento: Jehová) tu Dios." (Mateo 4:7) En este verso, Elohim ("tu Dios") es atribuido al Señor Jesucristo.

En la salvación debemos reconocer que Jesucristo es Jehová, Dios, y Amo. "Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor (Jehová, Dios y Amo - los tres), y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo." (Rom. 10:9)

Si nosotros lo hemos confesado a El como Señor (Jehová, Dios y Amo), entonces lo estamos reconociendo como al que nos posee: que es Aquel que determina nuestro andar y vivir y que es el Único que tiene derecho a nosotros y todo lo que pose­emos. Nosotros tenemos una gran responsabilidad para con El. Su voluntad debe ser la voluntad de nuestras vidas. "Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor (Jesucristo: Jehová, Dios, Amo)." (Efesios 5:17)



E. JESUCRISTO.

Este título del Señor combina su nombre personal, "Jesús," con su título oficial, "Cristo." El énfasis queda en la primera parte, "Jesús," y se refiere a la relación que hay entre Quien era en la carne y Quien es en los cielos, hoy. En otras palabras, Jesús se humilló a sí mismo una vez, pero ahora, es el Soberano.

F. CRISTO JESÚS.

Este nombre hace lo opuesto del nombre Jesucristo. Pone énfasis en su exaltación presente, más bien que su humillación. "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hom­bres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz." Filipenses 2:5-8)


G. EL SEÑOR JESUCRISTO.

Este es el nombre de más amplio significado, un título de gloria. "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celes­tiales en Cristo." (Efesios 1:3)

H. YO SOY.

Cuando Jehová apareció a Moisés en la zarza que ardía y no se consumía y le mandó a faraón de Egipto, se identificó con el nombre "Yo Soy." "Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros.   Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros." (Éxodo 3:13-14)

Jesús declaró que El era el gran YO SOY ante sus discípulos y enemigos. (San Juan 8:23-24; 13:19) En Getsemaní, cuando venía la multitud de gente para llevar a Jesús preso a Caifás, El se identificó con este nombre divino. "Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: YO SOY. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo: YO SOY, retrocedieron, y cayeron a tierra." (Juan 18:4-6) Cuando el Señor se identificó como el gran YO SOY, cayeron a tierra, pero no en adoración. El podría haberles destruido con una sola palabra, pero se entregó a la voluntad del Padre para sufrir por la humanidad. En otro lugar el Señor dijo: "...Antes que Abraham fuese, YO SOY." (Juan 8:58) Pablo glorificó a Cristo, diciendo, "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad." (Colosenses 2:9)

I. EL HIJO DE DIOS.

Este es el título de la gloria y deidad personal de Cristo. "Respondiendo el ángel le dijo: Él Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios." (Lucas 1:35) "Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios." (Juan 19:7) Véase: Juan 5:18.

El Señor Jesús es el Hijo de Dios. El cristiano es un hijo de Dios. El Señor Jesucristo es el Hijo de Dios por relación y naturaleza. El cristiano es un hijo de Dios por regeneración y adopción. El Señor Jesús ha sido el Hijo de Dios todo el tiempo y por toda la eternidad. Una persona se convierte en una hija de Dios cuando confíe en Cristo, el Señor. (Juan 1:11-13)

J. EL HIJO DEL HOMBRE.

Este parece ser el título favorito del Señor, el título por el cual El se llamó a sí mismo una y otra vez.   "Y le dijo Jesús: Las zorras tienen sus guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. "(Lucas 9:58)
Este es el título milenial de Cristo. Dondequiera que esté registrado, se usa en conexión con el reino del Señor Jesucristo en el reinado milenial. Aun en el antiguo testamento se destaca la misma verdad. Algunos querrán debatir este punto diciendo que Ezequiel tomó a su cargo ese mismo título, "el hijo del hombre." No obstante, quisiéramos que el lector se refiriera a los pasajes donde el título es usado; porque allí se vislumbra la venida del Reino Milenial. Por ejemplo, en Ezequiel 37 está la profecía del valle de los huesos secos que habla de cuando toda la casa de Israel volverá a Palestina. Esto sucederá al comienzo del milenio.

Este título es del Señor y no de los hombres.  El cristiano es un hijo del hombre, pero El es "el Hijo del Hombre."

El título, el Hijo del Hombre, se encuentra 88 veces en el nuevo testamento: una vez en Hechos; una vez en Hebreos; dos veces en Apocalipsis; 84 veces en los evangelios y ninguna vez en las epístolas. Las epístolas tienen que ver con la Iglesia, no con el reino venidero del milenio. Cristo es el Rey del Reino, pero, también, es la Cabeza de la Iglesia. Y como la Iglesia no es el Reino, por lo tanto, el título milenial de Cristo, "el Hijo del Hombre," no se encuentra en las epístolas a las iglesias.

K. HIJO DE ABRAHAM.

El Evangelio según Mateo comienza, "el libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham." (Mateo 1:1) "Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno. Y a tu simiente, la cual es Cristo. "(Gálatas 3:16) E1 Mesías prometido tenía que ser un judío. Cristo era un judío y el Hijo de Abraham que cumplió todas las profecías mesiánicas, y por tanto, era el "Ungido," el Cristo.

L. EL HIJO DE DAVID.

Este es el título de nobleza del Señor Jesús. El Rey de Reyes tenía que ser descendiente de David, según la promesa. "Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!" (Marcos 10:47)



M. EL HIJO DEL ALTÍSIMO.

Este es el título de preeminencia. "Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David a su Padre." (Lucas 1:32)

N. EL SEGUNDA HOMBRE.

"Segundo Hombre" indica que había un hombre antes que El, solamente uno, y ese hombre era Adán. "El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo."       (I Corintios 15:47)

O. POSTRER ADÁN.

"Postrer Adán" indica que no habrá otro hombre que le siga a El. Existen sólo dos hombres en los registros de Dios: Adán y Cristo. Por consiguiente, el mundo está dividido bajo estas dos supremacías: Adán y Cristo. Todos son de Adán por el naci­miento natural, y solamente son de Cristo quienes han experimentado el nuevo nacimiento. "Así también está escrito: fue hecho el primer hombre Adán, alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante." (I Corintios 15:45)

P. EL VERBO.

"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era el principio con Dios." (Juan 1:1-2) Así como las palabras habladas revelan los pensamientos invisibles de los hombres, también, el Verbo visible (Jesús) nos revela al Dios invisible. (Juan 1:14)

Q. EMANUEL.

"He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros." (Mateo 1:23) Tal como la Escritura lo dice. Emanuel significa "Dios con nosotros." Recordemos, entonces, que el Señor Jesús es "Dios con nosotros." El ha dicho, "No te desampararé, ni te dejaré." (Hebreos 13:5)

R. SALVADOR.

"Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor." (Lucas 2:11) NO un ayudador, sino ¡un Salvador!

S. RABÍ.

Esto viene de la palabra hebrea que significa "Maestro" "Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?" (Juan 1:38)

T. RABONI.

Esto es lo mismo que la palabra "Rabí", que significa "Mae­stro," pero viene del idioma caldeo. "Jesús le dijo: ¡María! volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro)." (Juan 20:16)


U. MAESTRO.

"Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿por qué come vuestro Maestro con los publícanos y pecadores?" (Mateo 9:11) Aquí el significado es "Instructor." La idea de dueño no está inferida aquí, como en la palabra "Señor" (Adonai). El mundo reconoce hoy que Jesús es un gran Maestro, pero no quiere confesarlo como Señor. El Señor Jesús no es meramente nuestro Instructor. ¡El es nuestro Dios, nuestro Jehová, nuestro Señor!


II. LA ENCARNACIÓN DE CRISTO.

Cuando hablamos de la encarnación de Cristo Jesús, el Hijo de Dios, significamos que Dios se ha manifestado en carne. Esta es una verdad cardinal del cristianismo. Es la base fundamental sobre la cual descansa nuestra fe. Sin la encarnación, el cristianismo no podría sostenerse. No hay manera de deshacerse de la encarnación sin deshacerse del cristianismo. Esto no nos ha sido revelado sólo por el hombre, sino por Dios mismo, a través de la revelación de su Palabra.

"Porque quiero que sepáis cuan gran lucha sostengo por voso­tros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento." (Colosenses 2:1-3)

A. LA REALIDAD DE LA ENCARNACIÓN.

Dos de los evangelios, Mateo y Lucas, registran el aconteci­miento completo de la encarnación. Los dos lo relatan de manera diferente, pero ambos concuerdan en la realidad de los hechos. Mateo, quien retrata a Cristo como el Rey a través de todo el libro, introduce al Hijo de Dios, diciendo, "El que nació Rey de los judíos..." Traza la genealogía de Jesús desde Abraham, padre de las promesas, por David, el rey del pacto hasta José, su padre adoptivo. Lucas, quien revela a Cristo como el Hombre perfecto, hace énfasis sobre la humanidad de Jesús, mostrando que su linaje antecedía a través de María, hasta Natán (otro hijo de David), luego hasta David, de ahí hasta Abraham, y finalmente hasta el primer hombre, Adán.

1. La virginidad de María. Tanto Mateo como Lucas declaran que ella era una virgen. "El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo." (Mateo 1:18) "Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María... Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón." (Lucas 1:26,27,34)

2. Su preñez antes de casarse con José. "Y José subió de Galilea... para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta." (Lucas 2:5) Véase: Mal. 1:18-20.

3. La paternidad divina. Si José no era el padre de Jesucristo, ¿entonces, quién era? ¡Dios, por supuesto! "Y ahora, conce­birás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y el Señor Dios le dará el trono de David su padre... El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios." (Lucas 1:31,32,34)

B. LA MANERA DE LA ENCARNACIÓN.

La razón por la cual muchos no creen en el nacimiento virginal de Jesucristo es porque piensan que su nacimiento fue el nacimiento de un niño cualquiera, y no el nacimiento del Hijo de Dios. Debemos recordar que ésta es la encarnación de Dios - ¡Dios manifestado en carne! "E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne..." (I Timoteo 3:16)

1. Según el testimonio de Mateo.

a. En la Genealogía de Cristo. Al trazar la descendencia del Señor desde Abraham en el capítulo uno, versos uno al dieci­siete, notamos que la palabra "engendró" se menciona treinta y nueve veces, pero es omitida después del nombre de José, el esposo de la virgen María. José no engendró a Jesucristo. Dice, "Y Jacobo engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo." (Mateo 1:16)

Quizás alguien quiera preguntar, "¿por qué se menciona esta genealogía, en primer lugar?" La razón es la siguiente: el futuro Rey de Israel tenía que venir a través de esta línea genealógica (David, Salomón, etc.) Para poder demostrar que Jesús era el legítimo heredero de David, debía comprobarse que El venía de este linaje. Cuando José contrajo matrimonio con la virgen María, el Hijo que iba a nacer, Jesús, se convirtió en el heredero legal de José y el primero en la línea al trono.

¿Era Cristo un hijo de David en realidad? Por supuesto que sí, pero no a través de José. El era un Hijo de David por su madre. Ella era, en sí misma, una princesa en Israel, trazando su linaje a través de Natán (otro hijo de David) hasta David. Por sangre. Cristo Jesús era un hijo de David a través de María; y era un heredero de David, legalmente, a través de José.

b. En la actitud de José. "El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero no la conoció  hasta que dio a luz a su hijo pri­mogénito; y le puso por nombre Jesús." (Mateo 1:18-25)

En su propia mente, José estaba convencido de la impureza de María, su desposada. Pensó que si él no la había conocido, entonces algún otro hombre lo había hecho. Siendo hombre justo, viviendo bajo la ley, pensó en que había dos alternativas: divorciarse de ella, o descubrirla y mandar que fuese apedreada. José no pensó en ningún momento en la idea de recibirla y hacerla su esposa. Esto es evidente puesto que, hasta que el ángel le apareció en el sueño y le mandó recibir a María, él pensaba en otra cosa;-pero él obedeció el mandato del ángel.

Los hombres de la actualidad, y aun algunos predicadores, piensan que al negar el nacimiento virginal de Jesús están dando muestra de ser muy intelectuales. Dicen que José era el padre de Jesús, pero José mismo dijo que él no era su padre.

c. En la adoración de los magos. "... vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle... Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre, María, y postrándose, lo adoraron..." (Mateo 2:2.Ha)
Ciertamente eran hombres sabios. Ellos adoraron al Niño, y no a su madre, María. Estos hombres fueron instruidos y guiados por Dios. No habrían adorado al Niño si José hubiera sido su verdadero padre.

d. En las Expresiones "el Niño y su Madre." Este tipo de declaración se hace cuatro veces (Mateo 2:11, 13,14 y 20). Nunca dice la Biblia, "Tu esposa y tu hijo," haciéndose referen­cia a José.

Hablando del tema, podemos notar otra declaración importante. "Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga: porque acontecerá que Heredes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su ma­dre, y se fue a Egipto y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo." (Mateo 2:13-15) Dios le llamó, "Mi Hijo." Cristo no era "el Hijo de José," sino ¡el Hijo de Dios!

2. Según el testimonio de Lucas.

a. En la manifestación a Zacarías. "Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su naci­miento; porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto." (Lucas 1:13-17)

Nótese: Aquí se le dijo a Zacarías que tendría un hijo que sería el precursor de Cristo, el Hijo de Dios.

b. En la anunciación a María. "Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús." (Lucas 1:30,31)

María se convirtió en una mujer en cinta fuera del matrimonio, lo cual era maldad ante Dios. Pero María halló gracia a los ojos de Dios. Si María hubiera quedado encinta por un hombre, y Dios la hubiera bendecido en esa condición, Dios habría sido cómplice de su maldad. Pero sabemos que El halló favor con ella, y ella con El, porque María estaba encinta, pero del Espíritu Santo.

c. En la alabanza de Elisabet. "Y (Elisabet) exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor." (Lucas 1:42-45)

d. En el cántico de María. "Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salva­dor..." (Lucas 1:46,47) Esta no era la canción de una mujer que se había quedado embarazada y tenía que soportar la vergüenza; sino que era una canción llena de gozo y alabanza a Dios, quien la había elegido para dar a luz al Mesías.

e. En la profecía de Zacarías."Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos." (Lucas 1:76) Esta es sólo una porción de la profecía del padre de Juan el Bautista, relacionada con la obra de Juan, que acababa de nacer. La profecía declara que Aquel, delante de quien iría Juan, es el Hijo de Dios.

f. En la experiencia de los pastores. "Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!" (Lucas 2:8-14)
Cuando Cristo nació, el cielo cantó alabanzas. ¿Habría sucedido todo esto por un hijo bastardo? ¡Por supuesto que no! Pero Jesús era el Hijo de la virgen María, "Cristo el Señor," tal como los profetas habían anunciado.

C. LAS OBJECIONES A LA ENCARNACIÓN.

Muchos de los enemigos de Dios se encuentran entre los que profesan ser creyentes, los que declaran ser cristianos, pero niegan el nacimiento virginal de Cristo. Alguien podrá pregun­tar: "Cuando una persona va a ser salva, ¿tiene que creer en el nacimiento virginal de Cristo para poder salvarse? ¿Es ésta una doctrina que uno tiene que creer y entender para ser salvo?" Permítame contestar haciéndole una pregunta: "¿Cree usted que es posible que una persona salva no crea en el nacimiento virginal de Cristo?" ¡Por supuesto que no!

Todos los salvados, los santos de Dios, nacidos de nuevo creen que nuestro Salvador nació de una virgen. Lo único que una persona tiene que hacer para ser salvo es confiar en Cristo como su Salvador, creyendo que El murió por sus pecados y que El re­sucitó de los muertos; pero los que somos salvos creemos en el nacimiento virginal de nuestro Señor. Los que dicen ser cristianos, y niegan el nacimiento virginal, son meros "profesan­tes," y no "poseedores" de la salvación.

*Los enemigos dentro y fuera de la Iglesia profesante, se oponen al nacimiento virginal de Cristo por lo siguiente:

1. Dicen que la erudición del día presente se opone a ello.
Esta declaración no es cierta, pero no importaría mucho si lo fuera, porque sabemos que, "los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden." (Romanos 8:7) El corazón inconverso no conoce a Dios ni sabe las cosas de Dios. Es lógico pensar que él no creería en el nacimiento virginal de Jesucristo. Los eruditos que no han sido regenerados, quizá, no quieran aceptar esta verdad divina, pero existen muchas lumbreras intelectuales en este mundo presente, quienes ocupan elevados cargos direc­tivos en nuestras principales universidades e instituciones educacionales, hombres salvos, quienes creen y testifican del nacimiento virginal de Jesucristo. En realidad, una persona no es verdaderamente educada hasta que crea a Dios y a su Palabra. "El principio de la sabiduría es el temor de Jehová." (Prov. 1:71



2. Dicen que el nuevo testamento guarda silencio al respecto.
Ciertamente Mateo y Lucas no guardan silencio al respecto. Dios se ha provisto dos testigos, porque, "por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto." (II Corintios 13:1) Dios cumple con la ley, dando dos testigos a la verdad del nacimiento virginal de nuestro Redentor. ¿Y si hubiera solamente un testigo? Aun así, sería verdad, puesto que es Dios quien habla.

a. El testimonio de Marcos. Marcos no registra el nacimiento del Señor. ¿Quiere él significar con esto que Cristo nunca existió? ¡Por supuesto que no! El Evangelio de Marcos presenta a Cristo como al Siervo Perfecto, y cuando se está considerando a un siervo, uno no se preocupa de su genealogía; por tanto, el nacimiento de Cristo es omitido. El primer verso del Evangelio de Marcos dice así: "Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios." Cualquier hebreo sabe que esto significa que Jesu­cristo era igual a Dios (Juan 5:17,18). Además, sabemos que Jesucristo realizó cosas que ningún otro hombre podría jamás hacer.

b. El testimonio de Juan. "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios... Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad." (Juan 1:1,14) ¡Ciertamente que éste no es el registro de un mero ser humano, sino el del Hijo de Hombre, del Hijo de Dios, de Dios mismo!

c. El testimonio de Pablo. Mientras declaramos que estos argumentos son de Marcos, Juan, Pablo, y otros, tengamos en cuenta que aunque dichos hombres escribieron estas afirma­ciones, las palabras son las palabras de Dios, y ellas son la revelación divina sobre el nacimiento virginal de su Hijo.

Pablo fue apartado "para el Evangelio de Dios... acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David, según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de Santidad, por la resurrección de entre los muertos. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne." (Romanos 1:3-4) "Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos," (II Cor. 8:9) Véanse: Fil. 2:5-7; Gal. 4:4: 1 Juan 4:2; Col. 2:8.

3. Dicen que la Iglesia primitiva no lo creía. Este es otro de los argumentos falsos contra el nacimiento virginal que puede ser refutado fácilmente. Los primeros credos de la Iglesia clara­mente declararon el nacimiento virginal.

a. El Credo de los Apóstoles. Vino primeramente en forma oral, luego por escrito, y data desde el siglo dos. La palabra "Credo" viene del latín, credo, que significa, "yo creo."

b. El Credo Nicenio. Este se remonta hasta el cuarto siglo. Cuando Ario declaró que Jesús era un ser creado, y no el Hijo de Dios desde toda la eternidad, se convocó un concilio para establecer el hecho de que Cristo, a pesar de haber nacido de una virgen, siempre ha existido co-eternamente con el Padre. El Concilio de Constantinopla fue convocado en el año 381. Este Concilio también se refiere al hecho del nacimiento virginal de Cristo.

c. Te Deum Laudamus. Este era un antiguo himno preservado por la Iglesia, el cual demostraba que la Iglesia primitiva creía en el nacimiento virginal de Cristo.

4. Dicen que es contrario a las leyes de la naturaleza. A este argumento en contra del nacimiento virginal, nosotros contesta­mos, "Ciertamente es contraria a las leyes de la naturaleza." Puesto que éste no fue el nacimiento de un niño cualquiera, sino el nacimiento del Hijo de Dios en la carne. ¿Se ha detenido, mi amado lector, a pensar alguna vez, en que el nacimiento virginal podría haber sido la única manera por la cual Dios pudiera haber venido en la carne?
Existen tres maneras mediante las cuales Dios hizo seres humanos sin conformar a las leyes de la naturaleza: (1) Cuando El hizo a Adán sin la ayuda ni de hombre ni de mujer; (2) Cuando El hizo a Eva sin la ayuda de una mujer; (3) Cuando El hizo a Cristo sin la ayuda de un hombre.

5. Dicen que es parecido a la mitología. Es verdad que muchas religiones idólatras han enseñado que sus dioses eran descendientes de mujeres, pero no totalmente de la virginidad; sino, más bien, que estas mujeres tuvieron relaciones carnales con dioses lo cual produjo los dioses del pueblo. ¿Puede haber alguna comparación entre el nacimiento de Jesucristo y las historias que estos mitos alegan? ¡Por supuesto que no! Los nacimientos virginales aludidos a los personajes de la mitología no son realmente virginales, sino el resultado de relaciones carnales.

6. Alegan que al llamarse "el Hijo del Hombre," Cristo negó el nacimiento virginal. Recordemos, sin embargo, que el Señor Jesucristo nunca dijo, "Yo soy un hijo de un hombre;" sino que hizo uso del nombre profético, "el Hijo del Hombre."

7. Dicen que la purificación de María demostró que éste era un nacimiento natural. Bajo la ley, todas las mujeres en esa condición eran consideradas "inmundas." El propósito era higié­nico, para salvar la salud de la mujer, protegiéndola del placer de su esposo mientras ella estaba aún en un estado débil, ocasionado por el alumbramiento. Estamos de acuerdo que el nacimiento, en sí, era normal en todo sentido, pero la concep­ción de Jesús era virginal. María no era una virgen después de dar a luz a Jesús.

D. LOS PROPÓSITOS DE LA ENCARNACIÓN.

1. Para revelar al Dios Invisible. "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer." (Juan 1:18) Jesucristo es la Exposición de Dios, el Revelador de Dios. Si queremos saber cómo es Dios, debemos contemplar a Jesús. (Colosenses 1:19; 2:9)

2. Para cumplir la profecía.

a. La simiente de la mujer. "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar." (Génesis 3:15) La mujer no tiene simiente; la simiente pertenece al hombre. Pero este pasaje menciona la "simiente de la mujer." Esto es contrario a la naturaleza y se refiere, como es lógico, al nacimiento virginal que fue cumplido cuando María dio a luz a Jesucristo sin simiente de varón.

b. La virgen como "señal." “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel." (Isaías 7:14) Esta Escritura expone exactamente lo que queremos decir.

3. Para cumplir el Pacto Davídico. "Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces... Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habita­ción será gloriosa." (Isaías 11:1,10) "He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y éste será su nombre con el cual le llamarán, "Jehová, Justicia Nuestra." (Jeremías 23:5-6)

"Varones hermanos, se os pueden decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que conjuramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción." (Hechos 2:29-31) Véanse: I Samuel 7:4-17; Lucas 1:32-33.


4. Para ser un sacrificio por nuestros pecados. "Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él." (I Juan 3:5) "Porque la sangre de los toros y de los muchos cabríos no pueden quitar los pecados. Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me prepa­raste cuerpo... Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre." (Hebreos 10:4-5, 8-10) "Además os declaro, hermanos; el evangelio... Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó el tercer día, conforme a las Escrituras." Ü Corintios 15:1-4)

a. El sacrificio de animales nunca quitaba el pecado. Es Dios quien instituyó el sacrificio de animales; sin embargo, toda la sangre que por siglos fue derramada en los altares judíos nunca quitó un solo pecado. Entonces, ¿por qué fue dado este manda­miento? Fue ordenado para proveer un "cubrimiento1” por los pecados hasta que viniera la sangre de Cristo y los "lavara" por completo, haciéndolos desaparecer.

b. El sacrificio debe ser inmaculado. Estamos de acuerdo en que un hombre tenía que ser sacrificado en el lugar de los pecadores, y que los animales no pueden elevarse al nivel del hombre. No obstante, un hombre pecador no podía ser ofrecido como sacrificio por otro hombre pecador, porque él tendría que morir por su propia culpa como pecador.

c. El sacrificio tenía que ser un sacrificio de valor infinito.
No sólo debe el sacrificio elevarse de los animales al nivel del hombre, por quien es ofrecido; sino que, además, debe elevarse al nivel de Dios, a Quien tenía que satisfacer. ¡Jesús, nuestro Señor, cumplió con todo! "Quien llevó él mismo nuestros pe­cados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados " (I Pedro 2:24)

5. Para proveer de un sumo sacerdote perfecto. "Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo ... Por tanto, hermanos santos, participantes del  llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús." (Hebreos 2:17; 3:1) Tenemos un acusador (Apocalipsis 12:10), quien nos acusa diariamente ante Dios, pero asimismo tenemos un Abogado con el Padre, quien intercede por nosotros, nuestro Mediador y Sumo Sacerdote.
6. Para mostrar a los creyentes cómo vivir.   "El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo." (I Juan 2:6) "Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas." (I Pedro 2:21)

7. Para convertirse en la Cabeza de la Nueva Creación.   "Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas." (Apocalipsis 21:5).
Véanse: II Cor. 5:17; 1Cor. 15:45-47

E. LA PERPETUIDAD DE LA ENCARNACIÓN.
* Queremos decir lo "sempiterno de la encarnación. "

1.  Es esencial a la naturaleza humana de Cristo.  Dios siempre será manifestado en carne en la Persona de su Hijo, Jesucristo Nuestro Señor, ahora en la gloria, tiene su naturaleza humana glorificada.

2. Es esencial al sumo sacerdocio de nuestro Señor. "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre... Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados." (Hebreos 2:14-18)

"Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable, por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho-más sublime que los cielos... hecho perfecto para siempre." (Hebreos 7:23-28)

"Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios." (Hebreos 9:24) "Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delan­te de él, sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios." (Hebreos 12:2)

3. Es esencial al regreso y reino de nuestro Señor. "Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también le dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo." (Hechos 1:10-11) "Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; en los cielos mismos afirmarás tu verdad. Hice pacto con mi escogido; juré a David mi siervo diciendo: Para siempre confirmaré la descendencia, y edificaré tu trono por todas las generaciones." (Salmo 89:2-4) Véanse: Isaías 9:6-7: 55:3-4, Amos 9:11.

Xxx  F. LAS PRUEBAS DE LA ENCARNACIÓN.

*¡Las pruebas de la encarnación están centradas en Cristo mismo!

1. Su vida inmaculada. "Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado." (Hebreos 4:15) "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él." (U Corintios 5:21)

2. Su resurrección. "Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho." (I Corintios 15:20) ¿Se habría levantado Cristo de los muertos si El no hubiera sido el Hijo de Dios encarnado? ¡Por supuesto que no!

III  LAS DOS NATURALEZAS PE CRISTO

No puede haber cristianismo sin Cristo. La ortodoxia de cualquier persona, o de cualquier iglesia, puede quedar resuelta sobre esta pregunta: "¿Qué pensáis de Cristo?"

Nos preguntamos por qué los modernistas de la actualidad tratan de restarle importancia a Cristo. Hay aquellos que tratan de demostrar que El nunca existió. Si El nunca existió, ¿por qué los enemigos de Cristo no lo dejan en paz? Si El jamás se levantó de los muertos, ¿por qué seguir hablando de algo que nunca pasó? ¡Pero ciertamente El existe y ha sido resucitado de los muertos! La pregunta más importante de casi dos milenios ha sido: ¿Quién es El?"

*Testimonios de hombres que vieron a Cristo: (1) de Juan el Bautista. "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." (Juan 1:29) "...y yo lo vi, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios." (Juan 1:34); (2) del apóstol Andrés, "Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo)." (Juan 1-41); (3) del apóstol Felipe, "Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret." (Juan 1:45) y (4) del apóstol Pedro. "Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente." (Mateo 16:16)

Entre la gente había una división causada por esta misma pregunta; "¿Quién es El?" "Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el profeta. Oíros decían: éste es el Cristo. Pero algunos decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo? Hubo entonces disensión entre la gente a causa de él." (Juan 7:40-43) Véanse: Juan 9:17-18; 10:9-20; Lucas 5:21.

Los hombres dudaban de la deidad de Cristo, pero los demonios nunca la dudaron. Los demonios lo reconocieron a El como al Creador y al futuro Juez Divino. "y clamaron diciendo: ¿Qué tiene con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?" (Mateo 8:29)

Durante el proceso judicial del Señor Jesús, esta misma pregunta predominaba. "Jesús, pues, estaba en pie delante del goberna­dor; y éste le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices." (Mateo 27:11) Véanse: Mateo 26:63; Lucas 22:67-70.

Y mientras El estaba colgado sobre la cruz, la pregunta todavía agitaba la mente de sus enemigos. "... y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres el Hijo de Dios, desciende de la cruz." (Mateo 27:38-40)

Así como tenemos los testimonios de aquellos que vieron a Cristo, nosotros mismos, quienes confiamos en El, y le amamos, tenemos el testimonio interior del Espíritu Santo de que El es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. "Porque mora con vosotros, y estará en vosotros." (Juan 14:17) Nadie puede llamar a Jesús "mi Señor," sino por el Espíritu Santo. (I Corintios 12:3)

A. LA HUMANIDAD DE CRISTO.

En días pasados fue la humanidad y no la deidad de Cristo que estaba bajo ataque. No importa en qué época vivamos, Satanás es el enemigo común quien mantiene encendido este continuado ataque sobre nuestro Señor.

1. El era perfectamente humano. Por esto queremos significar que nuestro Señor, a pesar de haber existido por tiempo y eternidad, sin embargo, cuando El se hizo carne, El poseía un cuerpo, un alma, y un espíritu.

"Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo." (I Tes. 5:23)

a. Su humanidad completa. El Señor Jesús, en su humanidad, poseía: (1) un cuerpo: "Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura." (Mateo 26:12) Véase: Hebreos 10:5. (2) un alma: "Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora." (Juan 12:27) Véase: Mateo 26:38. (3) un espíritu: "y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones?" (Marcos 2:8) Véanse: Lucas 10:21; 23:46.

b. Su apariencia humana. La mujer samaritana reconoció a Jesús como a un ser humano. "¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí." (Juan 4:9) Después de la resurrección de entre los muertos. El aún mantenía su apariencia humana, porque María, suponiendo que Jesús era el hortelano, lo reconoció como a un ser humano. "Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré." (Juan 20:15)

c. Su madre era humana. A pesar de que Dios era su Padre, no obstante el Señor Jesús tuvo una madre humana, demostrando así que El era humano. "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley." (Gálatas 4:4) "Al tercer día se hicieron unas bodas en Cana de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús." (Juan 2:1) El apóstol Pablo fue separado para el evangelio, "...acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne." (Romanos 1:3) Véanse: Mateo 2:11; 13:55; Juan 1:14.

d. Su desarrollo humano. Al ser perfectamente humano, el Señor nació, y creció como los demás niños y niñas. "Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era con él... Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres." (Lucas 2:40,52)

e. Sus limitaciones humanas. Siendo Dios, el Hijo de Dios se hizo hombre, y cuando lo hizo, El se limitó a sí mismo y se sometió a la voluntad del Padre. Por consiguiente, El poseía limitaciones humanas, las cuales eran flaquezas no pecaminosas. (1) El sintió hambre. "Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre." (Mateo 4:2) (2) El tuvo sed. "Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed." (Juan 19:28) (3) El experimentó cansancio. "Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junio al pozo. Era como la hora sexta." (Juan 4:6) (4) El durmió. "Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía." (Mateo 8:24) Véase: Mateo 26:36-40. Este pasaje describe en su totalidad la prueba de Cristo en el huerto como un ser humano.

f. Su nombre humano. Su nombre era un nombre común de esa época. "Y dará a luz un hijo, y llamaras su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados." (Mateo 1:21) Véase: Lucas 2:21.

g. Su sufrimiento y muerte. Hay numerosos pasajes bíblicos que aclaran el hecho de que El poseía un cuerpo humano y sufría como un ser humano. Véanse: Mateo 26:26-35; Juan 19:20; Lucas 22:44.
Si Jesús no era hombre, El no podría haber muerto, porque Dios, en su esencia pura, no puede morir. Pero Jesús cierta­mente murió. "Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención." (Hebreos 9:12) Asimismo, El se levantó de los muertos, y ¡sigue siendo Hermano nuestro!


2. El es el humano perfecto.

a. Al trascender toda limitación de carácter. Todas las cosas se combinan en El. Cuando miremos a todos los atributos de los hombres, descubrimos que algunos poseen una clase de atributos mientras que otros poseen otras; pero en Jesucristo hallamos la perfecta integridad y todos los atributos positivos de los hom­bres. El carácter de Jesús no se variaba por las circunstancias.

(1) El posee toda perfección. Jesús nunca fue ahuyentado por el temor. Nadie jamás lo amedrentó. El jamás fue exaltado por el éxito. Nosotros experimentamos esto. El diablo nunca lo desconcertó. El es el Hombre por sobre todos los hombres. No podemos poner a ninguno al mismo nivel del Señor Jesús. Por ejemplo, los grandes líderes mundiales de la historia - César, Alejandro el Grande, sí, y hasta hombres piadosos, tales como D. L. Moody y Billy Sunday - ellos nunca podrían llegar a la altura de El. Nosotros no podemos colocar a ningún otro en la misma plataforma con el Señor Jesús.

*Hay sólo un lugar para Cristo, y ese lugar es el trono.

(2) El es sin pecado. Jesús es el único ser humano perfecto que el mundo ha visto jamás. "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él." (II Cor. 5:21) Este verso de las Escri­turas no significa que Cristo nunca pecó, aunque El jamás cometió pecado; sino que, El era sin una naturaleza pecaminosa.

Si un hombre viviera toda su vida sin pecar, él aún no sería perfecto. Al vivir sin cometer pecado, esa persona estaría solamente triunfando sobre la naturaleza pecadora. Cristo nunca tuvo una naturaleza pecadora. ".. .El Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios." (Lucas 1:35) Ha habido solamente un niño santo que jamás haya nacido en este mundo, y le llamaron Jesús. Ningún borracho puede ayudar a otro borracho. Un hombre no tiene que volverse ladrón para ayudar a un ladrón. El Señor Jesús no tuvo que asumir una naturaleza pecaminosa a fin de poder ayudarnos a nosotros que la tenemos.

Cuando el Señor Jesús estuvo en el desierto por cuarenta días, El supo lo que era sentir hambre. El sabe cómo es con nosotros cuando pasemos hambre. Ningún hombre que jamás haya muerto en la estaca, o que haya pasado un período de prueba, ha sufrido como El sufrió en la Cruz. El sabe lo que es sufrir. Los hombres tenemos algo" en nosotros que desea pecar, pero El jamás quiso pecar. El diablo trató de hacer que El deseara pecar.

¿Podría el Señor Jesús haber pecado si El hubiera querido? Dicha pregunta puede contestarse declarando lo siguiente: "El no podría haber querido pecar, siendo el Hijo de Dios." Pero, alguien podrá añadir, que si El no podría haber pecado, enton­ces, ¿por qué fue El expuesto a la tentación? Si El no podría haber pecado, entonces la tentación fue una burla. Esta es precisamente la respuesta. Porque El no fue probado para ver si pecaría; sino que, El fue tentado para demostrar que El no quería pecar.

Si el Señor Jesús hubiera podido pecar aquí en la tierra, enton­ces, es posible que El aun podría pecar en el cielo, al interceder por nosotros. Pero El no podría haber pecado en la tierra, y El tampoco puede pecar en el cielo. El es nuestro Sumo Sacerdote perfecto.

b. Al trascender todas las limitaciones del tiempo. El es para toda época. Sus enseñanzas no son anticuadas; sino que, están al día. Los libros de nuestros colegios y universidades no se usan más de unos diez años, porque están cambiando constante­mente. Pero, las palabras del Señor Jesús permanecen firmes y seguras. El es quien dijo, "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán." (Mateo 24:35)

c. Al trascender todas las limitaciones de nacionalidad. El judío era exclusivo a todos los pueblos. El Señor Jesús vino de la raza de gente más exclusiva del mundo; pero El pertenece a todas las razas y tribus y a todas las gentes del mundo. El chino piensa de El como si fuera chino, y el inglés piensa de El como si fuera inglés. Cuando somos salvos, nosotros lo reclamamos como nuestro propio Salvador, no importa a qué raza perte­nezcamos.
Alguien ha dicho que Cristo o era mentiroso, o era lunático, o era todo lo que decía ser - "el Señor." Ningún modernista puede decir que Cristo era un mentiroso, o que El sólo pensaba que era Dios. Si fuera así. El tendría que haber sido un lunático. Por supuesto, El no es mentiroso ni lunático. El es el Hijo de Dios, ¡Dios hecho hombre!

B. LA DEIDAD DE CRISTO.

1. Predicciones divinas.  "Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies." (Salmo 110:1) "Pero tú. Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eterni­dad." (Miqueas 5:2) Véanse: Isaías 7:14; 9:6,7; Jeremías 23:6 y Génesis 3:15.

2. Nombres divinos.

a. El es llamado Dios. "Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!" (Juan 20:28) "...vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén." (Romanos 9:5) "Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesu­cristo." (Tito 2:13) Véanse: Mateo 1:23; Juan 1:1. Compá­rese: Salmo 45:6-7 con Hebreos 1:8.

b. El es llamado el Hijo de Dios. Esto denota igualdad con Dios. "También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo." (Lucas 4:41) "De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán " (.Juan 5:25) “ Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios." (Juan 5:18) Léanse: Marcos 1:1; Mateo 27:40-43; Juan 19:7; 10:30-36; 11:4; Romanos 8:3.

c. El es llamado Señor. "Porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo." (Mateo 12:8) "Vosotros me llamáis Maestro, y Señor, y decís bien; porque lo soy." (Juan 13:13) "Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa." (Hechos 16:31) "Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES." (Apocalipsis 19:17)

d. El es llamado otros nombres divinos. "Cuando le vi., caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí diciéndome: No temas; Yo soy el primero y el último." (Apocalipsis 1:17) Véase: Apocalipsis 22:13.

3. Igualdad, divina. "Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese." (Juan 17:5) "Y el que me ve, ve al que me envió." (Juan 12:45) "El cual, siendo en forma de Dios (Cristo Jesús), no estimó el ser igual a Dios..." (Filipenses 2:6a) "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad." (Colosenses2:9)

4. Parentesco divino. Su nombre está ligado con el nombre del Padre. "Yo y el Padre uno somos." (Juan 10:30) "La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros." (II Corintios 13:14) "Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra." (II Tesalonicenses 2:16-17)

5. Adoración divina. La adoración pertenece sólo a Dios. "Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirán" {Lucas 4:8) Cristo recibió verdadera adoración. Por lo tanto. ¡Cristo es Dios! "...vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle... Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra." (Mateo 2:1,2, 11) Estos magos no vinieron a adorar a María, sino a Cristo Jesús. Años más tarde El aceptó la adoración: "Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdadera­mente eres Hijo de Dios." (Mateo 14:33) Véanse: Mateo 9:18; Lucas 24:42. Si Cristo no fuera Dios, esta adoración habría sido idolatría.

*Dios manda que el Hijo sea adorado.

"Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo dice: Adórenle todos los ángeles de Dios." (Hebreos 1:6) "Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió." (Juan 5:23) Esto ha sido evidente en todas las épocas, que los cristianos han adorado a Cristo como Dios. Los renacidos en Cristo no habrían quedado satisfechos con la adoración de un mero ser humano.

6. Atributos divinos.

a. Omnipotencia. "Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra." (Mateo 28:18) (1) El tiene poder sobre la muerte. "Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?" (Juan 11.25-26) (2) El tiene poder sobre la naturaleza. "Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principa­dos, sean potestades; todo fue creado por medio de él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten." (Colosenses 1:16-17) (3) El tiene poder sobre los demonios. "Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, dicien­do: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen?" (Lucas 4:36)

b. Omnisciencia, "ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios." (Juan 16:30) "...y Pedro le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas." (Juan21:17) Véanse: Mateo 9:4; 12:25; Lucas 6:9: 9:47; 10:.2: Juan 1:48; Juan 4:15-19, Marcos 2:8.

Esta pregunta de los doctores de Jerusalén demuestra la omnis­ciencia del Señor Jesús: "... ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?" (Juan 7:15) Esto nos conduce a enterarnos de que Cristo nunca recibió instrucción humana. El no necesitó escuela ni tutores. Sus discípulos se sentaron a sus pies. ¿A los pies de quién se sentó El? ¡A los pies de ninguno! Pablo era un alumno de Gamaliel, pero, ¿quién instruyó a Jesús? ¡Nadie! pero Cristo mismo dijo, "Aprended de mí."

A nosotros se nos aconseja a veces que nos dirijamos a una autoridad superior, pero ¿a qué autoridad se dirigió El? A ninguna otra, porque El tenía toda autoridad. ¿Cuándo dijo Jesús, "No me acuerdo, tendré que consultarlo?" ¡Nunca! Jamás lo tomaron desprevenido. En Marcos 12:13 leemos estas palabras: "Y le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra." Ellos trataron de atraparlo en sus palabras, pero Jesús era conocedor de toda sabiduría, y sus perseguidores quedaron perplejos ante su omnisciencia.

(1) Su manera de enseñar.

(a) Con sencillez. Sus ilustraciones eran hechas al punto. Las sacaba de la vida misma. El no tenía necesidad de un archivo.
(b) Con autoridad, "porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas." (Mateo 7:29) Véase: Marcos 1:22.

(2) Lo que El enseñaba.

(a) Doctrina. Lo que Cristo Jesús enseñó no es popular hoy. Los modernistas creen que la salvación viene mediante las buenas obras y la vida moral de uno. Cristo enseñó que todos los hombres son pecadores y depravados de la gracia de Dios.

(b) Ética. La ética debe fundamentarse en la doctrina. No hay duda de que Cristo verdaderamente enseñó la práctica de la ética, pero la doctrina era primero.

c. Omnisapiencia. "En él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento." (Colosenses 2:3)

d. Omnipresencia. "Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." (Mateo 28:20) "Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; El Hijo del Hombre, que está en el cielo." (Juan 3:13)

e. Inmutabilidad. "Ellos perecerán, mas tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán." (Hebreos 1:11,12) "Mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable." (Hebreos 7:24) "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos," (Hebreos 13:8) Jesús puede cambiar su ubicación física, pero su persona nunca cambia.

f. Sempiternidad. "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios." (Juan 1:1) "Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad." (Miqueas 5:2) "Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy." (Juan 8:58) "No temas; yo soy el primero y el último." (Apocalipsis 1:17)

g. Santidad. "El cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca." (I Pedro 2:22) "Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él." (I Juan 3:5) Véase: Hebreos 7:26.

h. Amor. Pablo oró para que los Efesios pudieran "...conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios." (Efesios 3:19)

El amor de Dios es: (1) espontáneo, (2) eterno, (3) infinito, (4) inagotable, (5) invencible. Véanse: Efesios 5:25; Apoca­lipsis 1:5.

i. Rectitud y justicia. "Mas vosotros negasteis al santo y al justo, y pedisteis que se os diese un homicida." (Hechos 3:14)

7. Oficios divinos.

a. Creación. La creación es un acto y una obra de Dios. Cristo creó, por tanto, Cristo es Dios. "Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él." (Col. 1:16) Véanse: Juan 1:3,10; Ef. 3:9; Heb. 1:10.

b. Preservación. "El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas." (Hebreos 1:3) "Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten (se mantienen en unidad)." (Colosenses 1:17)

c. Perdón. "Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados." (Lucas 7:48) Véase: Marcos 2:5-10.

d. Resurrección. "Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día postrero." (Juan 6:39-40)

e. Transformación. "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es." (I Juan 3:2) Véase: Filipenses 3:21.

f. Juicio. "Porque el Padre a nadie juzga, sino que toda el juicio dio al Hijo." (Juan 5:22) Véanse: Hechos 17:31; Mateo 16:27; 25:31; Romanos 2:16; 14:10; II Corintios 5:10.

g. Salvación. "Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano." (Juan 10:28) Véanse: Juan 5:25; 6:47; 10:10; 17:2.

C. LAS DOS NATURALEZAS EN UNA PERSONA.

Los hombres no pueden entenderlo. Esta es una prueba de que la Biblia es la Palabra de Dios, porque si el hombre hubiera escrito la Biblia, él habría dejado las dos naturalezas de Cristo fuera de ella. Estos son hechos divinos, y Dios no trata de explicarlos, sino que hace una simple declaración del hecho. Cristo posee una naturaleza humana y una naturaleza divina, y ambas son completas.

No es bíblico decir que Cristo es Dios y hombre; sino que El es el Dios-Hombre. Un tipo de su doble naturaleza puede hallarse en las tablas del tabernáculo. Las tablas eran de madera y oro. Era una tabla, con dos materiales; no dos tablas. La madera nunca se volvió oro, y el oro nunca se volvió madera. Cristo tenía sólo una personalidad, no dos. Dos naturalezas, con una personalidad.

Algunos tratan de hacer que Juan 1:14 diga, "El Verbo se volvió hombre;" pero el texto dice: "Y aquel Verbo fue hecho carne." Si hacemos que Cristo tenga dos personalidades, entonces estamos haciendo que la divinidad sea una "cuadrinidad" en vez de una trinidad.



D. ERRORES COMUNES ACERCA DE CRISTO JESÚS.

1. Ebiotismno. Este error estaba prevalente durante el primer siglo de la Iglesia Cristiana. Negaba la deidad de Cristo. Declaraba que Cristo tuvo una relación con Dios después de su bautismo.

2. Corintianismo. Este error era más popular durante los días del Apóstol Juan. Según este error, Cristo no poseía deidad antes de ser bautizado:

3. Docetismo. Este error comenzó a hacerse evidente durante la segunda mitad del siglo dos de la Iglesia. Sostenía que Cristo no poseía un cuerpo humano; que él tenía un cuerpo, pero un cuerpo celestial. Por consiguiente, el docetismo negaba la humanidad de Cristo. Este es el "espíritu del anticristo." (I Juan 4:1-3)

4. Arianismo. Este error negaba la naturaleza divina de Cristo. El arianismo sostenía que había un tiempo cuando el Hijo no existía de ninguna manera; que Dios vivía y entonces engendró a su Hijo a su semejanza. Por consiguiente, negaba la pre­existencia eterna de Cristo.

5. Apolinarianismo. Este error sostenía que Cristo poseía un cuerpo humano incompleto. Los apolinaristas razonaban de la siguiente manera: El pecado está sembrado en el alma de todos los hombres. Dios no podía habitar con el pecado; por tanto, Cristo no tuvo un alma.
6. Nestorianismo. Los nestorianistas tomaron las dos natura­lezas de Cristo e hicieron dos personas de ellas. Es decir, Dios vino y habitó en un hombre perfecto; por tanto Dios estaba en Cristo, en vez de Cristo ser Dios.

7. Eutiquianismo. Los eutiquianos tomaron las dos naturalezas de Cristo, las pusieron juntas e hicieron una nueva naturaleza de ellas, o sea, una persona diferente.

8. Monotelismo. La creencia de que Cristo tenía dos naturale­zas, pero una sola voluntad.

9. Unitarianismo. Los unitarianos niegan la Trinidad. Por tanto, niegan la deidad de Cristo en su totalidad.

10. Ciencia Cristiana. Una creencia que niega la realidad de la humanidad de Cristo.

11.  Alborada Milenial. Esta creencia niega  la existencia personal de nuestro Señor Jesucristo.



IV. LA MUERTE DE CRISTO

La Cruz es la verdad fundamental de la Palabra de Dios. Con la Cruz no queremos significar el madero, sino el sacrificio sobre ese madero. En el libro de Génesis, así como en el resto del antiguo testamento, vemos los emblemas de Cristo y de su crucifixión. La única razón de la existencia de Belén es el Calvario. Nuestra salvación depende de que Cristo muriera en la cruz.

A. LA REALIDAD DE SU MUERTE.

1. La anticipación del antiguo testamento.



a. En tipos:

(1) Las túnicas de pieles. (Génesis 3:21)
(2) La oveja de Abel. (Génesis 4:4)
(3) la ofrenda de Isaac. (Génesis 22)
(4) El Cordero de Pascua. (Éxodo 12)
(5) El sistema de sacrificios levíticos. (Levítico 1:1; 7:16)
(6) La serpiente de bronce. (Números 21:9; Juan 3:14-15)
(7) El Cordero inmolado. (Isaías 53:6-7; Juan 1:29)

b. En predicciones:

(1) la simiente de la mujer. (Génesis 3:15)
(2) El sacrificio por el pecado. (Salmo 22)
(3) Sus sufrimientos vicarios. (Isaías 53)
(4) El Mesías cortado. (Daniel 9:26)
(5) El Pastor herido. (Zacarías 13:6-7)

2. La revelación del nuevo testamento.

a. En general. Una tercera parte del Evangelio según Mateo, más de la tercera parte del Evangelio según Marcos, una cuarta parte del Evangelio según Lucas, y la mitad del Evangelio según Juan tratan de la última semana de Cristo antes de su crucifixión.

b. En particular.

(1) La eficacia de su muerte.

(a) Su muerte. "Porque si siendo enemigos, fuimos reconci­liados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida." (Romanos 5:10) Véanse: Filipenses 2:8; Hebreos 2:9-14: Apocalipsis 5:6-12.

(b) Su cruz. "Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura." (I Corintios 1:23) Véanse: Gálatas 3:1; 6:14; Efesios 2:16; Colosenses 1:20.

(c) Su sangre. "Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados." (Mateo 26:281 Véanse: Marcos 14:24; Ef. 1:7; Col. 1:14; I Juan 1:7; Heb. 9:12-25; Apoc. 1:5, 5:9.

(2) Las tres declaraciones relativas a su muerte.

(a) Hecho pecado por nosotros. "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él." (II Corintios 5:21)

(b) El Justo murió por los injustos. "Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu." (I Pedro 3:18)

(c) Hecho maldición por nosotros. "Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición, porque está   escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero."
(Gálatas 3:13)

B. LA FORMA DE LA MUERTE.

1. Una muerte natural. Su muerte fue la clase de muerte que es experimentada por todos los hombres.

*Ella tenía que ser una muerte natural y literal, porque El era el Hombre que moría por todos los hombres.

2. Una muerte anormal. Dios no puede morir, pero Dios tenía que morir para poder convertirse en el Sustituto del hombre. Por consiguiente, El tomó la forma humana para poder morir. No obstante, El no contrajo pecado mientras vivió en este mundo. El hombre muere a causa del pecado (Romanos 6:23); pero El no tenía pecado. Si no hubiese sido por nuestros peca­dos, El jamás habría gustado la muerte.

3. Una  muerte  preternatural. La muerte de Cristo fue determinado antes de la caída de Adán. Antes que el hombre pecara, Dios había hecho provisión para el Calvario, porque Cristo es el Cordero inmolado "...desde antes de la fundación del mundo." (I Pedro 1:20) ¿Podía la sangre de los toros y machos cabríos quitar los pecados cometidos antes del Calvario? ¡Por supuesto que no! Puesto que todos los pecados cometidos, tanto antes como después de la cruz, fueron cargados sobre El en el Calvario. (Romanos 3:25)

4. Una muerte sobrenatural.  Aunque ya hemos declarado que la muerte de Cristo fue una muerte natural, sin embargo ella fue diferente de la muerte de otras personas. "Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre." (Juan 10:17,18)

*Su muerte fue de su propia voluntad. Por lo general, un hombre tardaba dos días para morir por crucifixión, pero Cristo murió en seis horas. Mateo 27:46 y 50 declaran que El clamó a gran voz, demostrando que sus fuerzas no lo habían abando­nado. El murió en su fortaleza. El entregó su vida. Nadie se la quitó. El fue majestuoso, aun en su muerte en la cruz.

Por consiguiente, podemos ver que Cristo sufrió dos muertes por nosotros. La primera era la separación del alma y el espíritu del cuerpo. La segunda era la separación de Dios. Cristo sufrió la segunda muerte primero, y la primera muerte al último. El sufrió la segunda muerte cuando fue separado del Padre, por cuanto gritó, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mateo 27:46) Cristo, el mismo Hijo de Dios, pudo sufrir en seis horas lo que el pecador soportaría a través de la eternidad.

 C. TEORÍAS ANTIBIBLICAS.

"Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escritu­ras." (Ixx Corintios 15:3) Cualquier enseñanza que no sea bíblica es falsa.

1. Dicen que la muerte de Cristo fue la muerte de un mártir.
"Cristo murió así para mostrarnos que vale la pena morir por la verdad." ¿Cómo pueden los creyentes responder a este argu­mento? Simplemente con estas preguntas: ¿Por qué Cristo no lo declaró así? ¿Por qué Pablo no lo declaró así? ¿Por qué Pedro no lo dijo? ¿Por qué Juan y Lucas tampoco lo declararon? Si Cristo murió una muerte de mártir, ¿por qué los apóstoles no dijeron, "Cree en la muerte de Esteban y serás salvo", puesto que Esteban era un mártir, también? Si Cristo murió una muerte de mártir, ¿por qué el Padre no le consoló en su muerte como lo ha hecho con otros mártires a través de los siglos? Mas Cristo clamó, "Dios mío. Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"

2. Dicen que la muerte de Cristo fue accidental. Mediante la declaración anterior los críticos quieren significar que Cristo fue la víctima de una turba encolerizada. Nosotros sabemos que esto no es cierto porque El estaba consciente de su muerte futura. En San Juan, Jesús habló siete veces de "mi hora," la cual era futura, y la cual era el Calvario. No era necesario que El muriera. Los clavos no sujetaban a Cristo sobre la cruz, sino su propia voluntad. "Si eres Hijo de Dios, desciende de la Cruz," le gritaban, burlándose de él; pero Cristo no vino del cielo para bajarse de la cruz.



3. Dicen que la muerte de Cristo fue como un ejemplo moral. Esta teoría sostiene que un borrachín sólo tiene que pensar en Cristo para mejorarse. Para refutar esto, preguntamos: "¿Por qué no se mejoraron los que le crucificaron? Si el ejemplo de Cristo es para el mejoramiento del mundo, entonces el cristia­nismo es un fracaso. ¿Por qué no contemplamos la cruz de Pedro, puesto que él fue crucificado con la cabeza hacia abajo? El hombre necesita más que una mejora moral.

4. Dicen que la muerte do Cristo era para mostrar el desagra­do de Dios con el pecado. En otras palabras, algunos creen que el desagrado de Dios por el pecado está representado en la cruz, en vez del infierno. Si la declaración precedente es verdad, ¿qué razón tendría la encarnación? ¿Por qué no crucificar a un simple pecador, en vez del mejor Hombre que ha vivido?

5. Dicen que la muerte de Cristo fue para mostrar al hombre que Dios le ama. Dios ciertamente ama al hombre, y la cruz lógicamente muestra que Dios lo ama; pero la muerte de Cristo no fue sólo para mostrar el amor de Dios.

6. Dicen que la muerte de Cristo fue la muerte de un criminal. ¿Puede ser posible que alguien pueda aferrarse a esta teoría? La respuesta es "sí." Y nosotros refutamos esta teoría declarando que Pilato no halló culpa en El. Un estudio del juicio de Cristo, según los registros evangélicos, refuta esta teoría.

D. NOMBRES BÍBLICOS DE LA MUERTE DE CRISTO.

1. Expiación. Esta palabra del antiguo testamento significa "cubrir." Los únicos dos lugares en el nuevo testamento donde puede hallarse la palabra "expiación" son Hebreos 2:17 y 10:6-8, los cuales citan Escrituras del antiguo testamento. Esta palabra hebrea está traducida correctamente en Romanos 5:11, "recon­ciliación." No obstante, en el nuevo testamento la idea significa "estar de acuerdo," "estar a una y en paz con Dios," mediante el sacrificio de su Hijo Jesucristo

2. Sacrificio. "Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros."(I Cor. 5:7) Véanse: Ef. 5:2; Heb. 9:26; 10:12.

3. Ofrenda. "En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre... Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados." (Hebreos 10:10-14)

4. Rescate. "Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos." (Mateo 20:28) Nosotros hemos sido redimidos por un precio, el cual fue la sangre de Jesucristo. Véanse: I Pedro 1:18-19; 1 Timoteo 2:5-6.

5. Propiciación. "Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo." (I Juan 2:2} Véanse: I Juan 4:10; Romanos 3:25.

La ley demandaba la muerte por el pecado; por consiguiente, la sangre del sacrificio era colocada sobre el propiciatorio (Éxodo 25:22; Levítico 16:13-14), mostrando que la muerte había sido efectuada. Dios miraba el propiciatorio y veía la sangre y quedó satisfecho. Desde el Calvario en adelante, Dios mira a nuestro Propiciatorio, el cual es Cristo, y queda satisfecho. Por consiguiente, el pensamiento fundamental de la propiciación es "satisfacción."

6. Reconciliación. "Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconcilia­ción." (II Cor. 5:19) Véase: Col. 1:20. La palabra "reconcilia­ción" significa causar, o efectuar un cambio completo. Las Escrituras nunca dicen que Dios se reconcilia. El hombre es quien tiene que ser reconciliado y quien necesita un cambio total.

7. Substitución. Substitución no es una palabra bíblica, pero ciertamente es una idea bíblica. "Más él herido fue por nuestras rebeliones, pulido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos noso­tros." (Isaías 53:5-6} Véanse: I Pedro 3:18; II Corintios 5:1.

8. Testador. Un testamento es un documento que entra en vigor cuando el testador muera. Por consiguiente, nuestra herencia es aquello que recibiremos, lo cual fue hecho posible por la muerte del Señor Jesús. "Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna. Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga la muerte del testador. Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entretanto que el testador vive." (Hebreos 9:15-17) Véanse: Colosenses 1:12-14; Efesios 1:1-7.

E. LOS OBJETIVOS DE SU MUERTE.

1. La manifestación de la justicia divina. "Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas... con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús." (Romanos 3:21,26)

2. La vindicación de la ley divina. La ley es para muerte. No hay misericordia en la ley, sino sólo justicia. La ley condena al pecador a morir. Cristo tomó el lugar del pecador y pagó la demanda de la ley.

3. El fundamento del perdón divino. Hay una característica esencial del perdón, y ésta es que el que perdona debe llevar sobre sí mismo toda la maldad, o pérdida, que haya sido cometida. Por ejemplo, si a una persona le roban cierta cantidad de dinero, y el culpable es aprehendido, pero perdonado, ¿quién asimila la pérdida? ¡La persona que le perdonó!

F. EL ALCANCE DE SU MUERTE.

1. Declaraciones Generales.

a. Su universalidad. La muerte de Cristo fue potencialmente por todos los hombres, por los que creen, y por los que no creen. "Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos." (Hebreos 2:9) Véanse: I Timoteo 2:6; 4:10; Tito 2:11; II Pedro 3:9.

b. Su limitación. La muerte de Cristo en la cruz fue condi­cional, puesto que la eficacia de la misma depende del arrepenti­miento y la aceptación de Cristo por el pecador. "Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayor­mente de los que creen." (I Timoteo 4:10)

2. Declaraciones particulares.

a. Cristo murió por el creyente. "Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras." (Tito 2:14) Véanse: Efesios 5:2; Gálatas 2:20; I Timoteo 4:10.

b. Cristo murió por la Iglesia. "Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha." (Efesios 5:25-27)

c. Cristo murió por los pecadores. "Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu." (I Pedro 3:18) Véanse: I Timoteo
1:15; Romanos 5:10.

d. Cristo murió por el mundo entero. "... y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación." (Apocalipsis 5:9) Véanse: San Juan 3:Í6; 1:9; I Juan 2:2.

G. LOS RESULTADOS DE SU MUERTE.

1. En relación al pecado".

a. Provee un Sustituto. "Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos." (Hebreos 2:9)

b. Provee el rescate demandado. "el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo." (I Timoteo 2:6)

c. Provee la propiciación. A razón de la muerte de Cristo, las demandas de la justicia de Dios han sido satisfechas. "Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo." (I Juan 2:2)

d. Provee reconciliación. "que Dios estaba en Cristo reconci­liando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconcilia­ción." (II Corintios 5:19)

e. Provee un llamado atraidor. "Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo." (Juan 12:32)

f. Provee salvación para todos. "Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres." (Tito 2:11)

g. Provee una invitación gloriosa. "Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. (Apoc. 22:17) Véase: Juan 3:16.

Xx 2. En relación al creyente.

a. Reconciliación con Dios. "Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación." (II Corintios 5:18)

b. Redención. "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia." {Efesios 1:7) Véase: Calatas 3:13.

c. Justificación. "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo." (Romanos 5:1)

d. Perdón. "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús." (Romanos 8:1)

e. Posesión. "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros? ... por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios." (I Corintios 6:19-20)

f. Santificación. "En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre." (Hebreos 10:10)

g. Perfección. "Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados."(Heb.10:14)

h. Admisión. "Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el lugar santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acer­quémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura." (Hebreos 10:19-22)

i. Identificación. "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro." (Juan 3:1-3)

j. Liberación. "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a lodos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre." (Hebreos 2:14-15)

k. Galardón. "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?" (Romanos 8:32)

3. En relación a Satanás.

a. Le quitó el derecho. "Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera." (Juan 12:31)

b. Destruyó su imperio. "Así que, por cuanto los hijos parti­ciparon de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo." (Hebreos 2:14)

c. Libró a las almas. "El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y traslado al reino de su amado Hijo." (Colosenses 1:13) Véase: Efesios6:12.

4. En relación al universo material. "Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que está en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz." (Colosenses 1:19-20)

Nota: Algunos enseñan que Filipenses 2:9-11 revela el hecho de la salvación universal, pero esto no es así. Este pasaje declara la verdad de la sumisión y adoración de toda la creación, pero no la salvación de ella.

V. LA RESURRECCIÓN DE CRISTO

A. LA IMPORTANCIA DE LA RESURRECCIÓN.

En la Biblia hay varios relatos de personas que fueron levantadas de entre los muertos. Estas personas, sin embargo, no fueron resucitadas, sino restauradas a vida, porque ellas volvieron a morir. Nuestro Señor resucitó, habiendo muerto definitivamente y habiendo sido levantado de los muertos; y ahora, vive y per­manece para siempre.

1. Su lugar en las Escrituras. En el nuevo testamento hay trece o catorce referencias concernientes a la ordenanza del bautismo, y todavía son menos las veces que mencionan la Cena del Señor. Sin embargo, la verdad de la resurrección se menciona más de cien veces.

2. Su parte en el testimonio apostólico. "Y con gran poder los apóstoles daba testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos " (Hechos 4:33) Véanse: Hechos 2:32; 17:18; 23:6.

3. Su prominencia en el evangelio. Si Cristo no hubiera resucitado, no habría evangelio. "Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado... Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras." (1 Cor. 15:1-4)


4. Su importancia en la salvación.

*Exégesis de I Corintios 15:12-20:

a. Primer postulado. "Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?" (v. 12)

b. Segundo postulado. "Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó." (v. 13) Si nosotros no vamos a ser resucitados, entonces Cristo no resucitó, tampoco.

c. Tercer postulado. "Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe." (v. 14) Si Cristo no resucitó, el cristianismo es una falsedad.

d. Cuarto postulado. "Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan." (v. 15) Si Cristo no resucitó, todo predicador evangélico es un farsante.

e. Quinto postulado. "Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados." (w. 16, 17) Si El no resucitó, todavía está muerto, por tanto El no puede redimirnos. La penalidad pagada por cualquier crimen no está totalmente pagada hasta que la persona por quien fue pagada esté puesta en libertad. Mientras Cristo estaba en la tumba, la penalidad no había sido absuelta. Este pasaje de las Escrituras fue escrito a los creyentes para comprobar la resurrección corporal de Cristo.

f. Sexto postulado. "Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron." (v. 18) En otras palabras, ellos se han ido todos, como las bestias del campo, si Cristo no resucitó de los muertos.

g. Séptimo postulado. "Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres." (v. 19) Si toda nuestra esperanza está apostada a la resurrección de Cristo, y si él no ha resucitado, entonces somos los más desgraciados, de todos los hombres. No podemos hacer nada para merecer, o ganar la salvación; y si nuestro Salvador no ha resucitado, no tenemos ninguna esperanza de salvarnos.

h. Octavo postulado. "Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho." {v. 20) ¡Alabado sea el Señor! ¡El ha resucitado! ¡Nuestro Redentor vive para siempre!



B. EL SIGNIFICADO DE LA RESURRECCIÓN.

*Por resurrección nosotros queremos significar la resurrección corporal, no espiritual.

1. El testimonio de la tumba vacía. Los guardias fueron puestos para asegurarse de que no quitaran el cuerpo de Cristo de la tumba, mas no pudieron impedir su resurrección. "En­tonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia." (Mateo 27:66)

2. El reconocimiento de los discípulos. "Luego dijo a Tomás: pon aquí tu dedo y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió: ¡Señor mío, y Dios mío!" (Juan 20:27,28)

3. Los apóstoles son testigos. "A ese Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos." (Hechos 2:32)

4. El testimonio del mismo Señor. "Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días." (Marcos 8:31)

5. La proclama de nuestra transformación. "Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas." (Filipenses 3:20-21)

C. LAS TEORÍAS ANTIBIBLICAS.

1. La teoría del cuerpo no enterrado. Con esta declaración los incrédulos sostienen que la tumba nunca fue ocupada, que los cadáveres de los dos ladrones junto con el de Cristo, fueron arrojados a la pila de basura. Sin embargo, esto puede refutarse con la propia ley de los judíos. "Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero, no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios te da por heredad." (Deuteronomio 21:22-23)

2. La teoría de la tumba no vaciada. Aquellos que sostienen esta teoría dicen que Cristo todavía está en el sepulcro. Cierta­mente, el sentido común refutaría este argumento, porque si Cristo no hubiera resucitado, el diablo habría hecho que su cuerpo fuese encontrado en algún momento durante los últimos dos mil años.

3. La teoría que el cuerpo fue quitado. Esta teoría expone que José de Arimatea sacó el cuerpo de Cristo de la tumba. A este argumento preguntamos: "Si José sacó el cuerpo del sepulcro, ¿por qué no sacó los lienzos, también?" Además, debemos admitir que si José realmente quitó el cuerpo, tendría que haberlo hecho en secreto. Y si lo hizo en secreto, ¿por qué no fue puesta la piedra nuevamente en su lugar, cerrando la entrada del sepulcro?

4. La teoría que María Magdalena se equivocó. Esta teoría sostiene que ella no entendió bien lo que había dicho la persona en el sepulcro. Refutamos esta teoría afirmando que la Palabra de Dios no lo declara así, y que ella es la única testigo ocular de los hechos.

5. La teoría de la__decepción deliberada. Esta suposición persiste en la idea de que Cristo no murió en absoluto, sino que más bien El se desmayó en la cruz y fue revivido por el aire fresco de la tumba. Si éste fuera el caso, ¿a dónde fue el Señor Jesucristo después? Siendo que El se había convertido en un ob­jeto de gran interés para todo el pueblo, seguramente que El hubiera sido reconocido y abiertamente aceptado o rechazado.

6. La teoría del fraude. Esta afirma que los apóstoles simple­mente mintieron y engañaron a los que escucharon sus palabras; sin embargo, todos los apóstoles, con la excepción de Juan, fueron martirizados. ¿Por qué? Por la devoción de ellos al Señor Jesucristo y su resurrección. ¿Habrían ellos sacrificado sus vidas por una mentira? ¡Yo creo que no!

7. La teoría de la autodecepción. En otras palabras, esta especulación declara que los apóstoles tuvieron una ilusión; es decir, ellos pensaron que Cristo había resucitado de los muertos, y lo continuaron pensando tanto que después de un tiempo lo creyeron. Sabemos, por la experiencia humana, que las decep­ciones pronto se desvanecen, y nos despertamos a la realidad. Los apóstoles no podrían haberse engañado a sí mismos por mucho tiempo.

8. La teoría de la alucinación. Esta idea supone que los apóstoles pensaron que ellos realmente habían visto al Salvador resucitado, cuando esto era meramente una alucinación oca­sionada por los nervios y la excitación. ¿Sería posible imaginar­nos a Pedro sufriendo de un delirio, y a Tomás de un ataque de histeria?

9. La teoría de la reminiscencia. Este punto de vista describe a los histéricos apóstoles huyendo a Samaría, y una vez solos en este lugar, comienzan a pensar que Jesús aún está con ellos. De ahí es que ellos sacaron la idea de que El se levantó de los muertos. Sin embargo, las Escrituras declaran que los apóstoles se quedaron en Jerusalén, a puertas cerradas, hasta que El se reveló a si mismo a ellos.

10. La teoría del mal entendido. Este razonamiento admite que el Salvador murió, pero afirma que los apóstoles predicaron la resurrección de su espíritu, y no de su cuerpo, y que la gente lo entendió mal. No obstante, la palabra "resurrección" jamás está relacionada con el espíritu, sino más bien con el cuerpo, puesto que el espíritu nunca muere.

11. La teoría de la visión espiritual. Esta suposición sostiene que los apóstoles en realidad vieron algo. Pero lo que ellos vieron fue una visión mentirosa, y no al Señor. El diablo los había engañado. Sin embargo, si había algo que el diablo no quería que ellos no creyeran, ese algo era la resurrección de Cristo, ya sea producida por una falsa visión o la cosa real. Además, Cristo mismo disipa este argumento declarando, después de su resurrección, que "un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo." (Lucas 24:39)

12. La teoría de los mellizos. Aquellos que ofrecen esta sugerencia dicen que Cristo tenía un hermano mellizo, y que tres días después que El había sido crucificado y sepultado, su hermano mellizo se mostró a sí mismo, declarando que él era el Cristo resucitado de los muertos. Nosotros preguntamos, "¿Dónde estuvo escondido este hermano mellizo por los treinta y tres años?"

Nota: Ninguna de estas 12 teorías tiene la razón porque contradicen el testimonio claro de la Palabra de Dios.

D. LAS PRUEBAS DE LA RESURRECCIÓN.

1. La tumba vacía. Los evangelios declaran que la gente sostenía dos puntos de vista con respecto a la resurrección de Cristo. Un grupo, que consistía en los no creyentes, decía que alguien había robado el cuerpo del Señor. El otro grupo contendía que El había sido resucitado por el poder divino. La tumba vacía demuestra que el segundo grupo tenía razón. Una guardia romana, compuesta de sesenta soldados, con cuatro grupos de quince cada uno, había sido puesta para vigilar la tumba. Cada grupo custodió la tumba por un período de seis horas. Esta guardia tenía instrucciones de custodiar la tumba para que no robaran el cuerpo de Cristo. Ahora bien, los enemigos del Señor no querían robar el cuerpo. Ellos querían que permaneciera enterrado.

Nosotros sabemos que los apóstoles no lo robaron porque estaban amedrentados. Los apóstoles hasta habían huido de la crucifixión de Cristo. Los soldados fueron sobornados para que dieran un testimonio falso. ¿No es raro que los sacerdotes judíos no hayan enjuiciado a los soldados, si el cuerpo realmente hubiera sido robado? Y si los apóstoles hubieran robado el cuerpo, ¿no habrían sido ellos acosados por los sacerdotes hasta haber admitido semejante hecho? ¿Por qué no hicieron algo los sacerdotes?
Había una tumba nueva cavada en pura piedra. Una gran piedra la sellaba, y no había ninguna otra entrada. No había más de un cuerpo en ella, y no cabe duda acerca de quién resucitó de los muertos cuando la tumba quedó vacía.

2. Los lienzos sepulcrales en orden. En el oriente los cuerpos de los muertos son envueltos en lienzos sepulcrales, desde el cuello hasta los pies, de una manera semejante a la usada en las momias egipcias. La cabeza es envuelta con un sudario. Una vez terminado adecuadamente con este procedimiento, el cuerpo era extendido sobre una losa. Cuando Pedro entró a examinar los lienzos sepulcrales, él vio que estaban en orden. El cuerpo de Cristo había pasado a través de los lienzos sepulcrales sin romper un solo hilo. Pedro descubrió que los lienzos no habían sido cambiados de lugar; parecía como si estuvieran alrededor del cuerpo todavía, y él se había levantado sin moverlos, cayén­dose ellos en su sitio al dejarse el vacío adentro.

En cuanto a la tumba, la puerta no fue abierta para permitir que Cristo saliera. ¡El ya había salido! El salió de la tumba tal como había salido de los lienzos sepulcrales. Así es. Cristo abandonó la tumba mucho antes de que la piedra del sepulcro fuera removida. Los soldados vigilaban una tumba sellada y vacía por lo que podrían haber sido hasta doce horas.

3. Las apariciones de Cristo. En I Corintios 15:1-11 tenemos registrado el número de testigos que realmente vieron al Señor resucitado. Dicho número no incluye a las mujeres. El número más elevado de testigos que se requiere para establecer un testimonio es siete. Para asesinato se necesita un testigo. Son dos para traición, y siete para un testamento oral. El número de testigos registrados en la Palabra de Dios es más de quinientos. Ciertamente, de acuerdo a la jurisprudencia aceptada, hay más que suficiente evidencia de que El resucitó de los muertos.

4. El carácter de Cristo. Al disputar a favor de su resurrección no necesitamos mayor prueba que la de su propio carácter. Es absurdo que El, quien fue perfecto, habría de sufrir un fin tan vergonzoso. Seguramente que Dios, en su justicia no habría permitido que el único Hombre sin pecado permaneciera en la tumba.

5. El nuevo testamento. Los veintisiete libros que componen el nuevo testamento no son la causa, sino el efecto del Cristo resucitado. Sin la resurrección de Cristo no habría ningún nuevo testamento. La muerte de Cristo había deprimido penosamente a los discípulos. Si Cristo no hubiera aparecido ante los discípulos, ellos jamás habrían escrito acerca de El. La historia de la vida del Señor Jesucristo se originó y se desarrolló de su resurrección.

6. La Iglesia apostólica. Los apóstoles comenzaron a predicar en Jerusalén solamente siete semanas después de la resurrección. Allí mismo, en Jerusalén, donde el Señor Jesucristo había sido crucificado y sepultado, los apóstoles declararon que Cristo había resucitado de los muertos. Si Cristo no hubiera resucitado, los enemigos habrían producido el cuerpo, puesto que ellos le habían crucificado. El silencio de los judíos fue una prueba tan importante de la resurrección de Cristo como lo fueron los escritos de los discípulos.

7. La transformación de los discípulos. La resurrección trajo aparejado una transformación en los discípulos. Antes, ellos habían visto morir a Cristo, y por tanto, la fe de ellos estaba destrozada. Dos de ellos dijeron, "Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel." (Lucas 24:21) Palabras verdaderamente tristes. Toda fe ahora era muerta. Se reunían a puertas cerradas, amedrentados, temerosos de perder sus vidas, cuando el Señor apareció ante ellos. Era difícil con­vencerlos de su resurrección. Pero una vez convencidos, nada podría jamás cambiarles de parecer.

¿Y qué del dudoso Tomás? El no estuvo presente cuando Cristo apareció por primera vez ante los discípulos, y por tanto, dudó. Podemos alegrarnos de que Tomás haya dudado, porque gracias a su convencimiento, todas nuestras dudas quedan disipadas. Su incredulidad fue quitada en la segunda aparición del Salvador; por consiguiente, nosotros que creemos nunca debemos albergar 'ninguna duda acerca de la resurrección del Señor.

8. La conversión de Saulo. La Iglesia nunca tuvo un enemigo, humano mayor que Saulo de Tarso. El era un individuo bien conocido en el judaísmo, que pertenecía a la famosa secta de los fariseos, quienes creían en la resurrección de los muertos, pero ciertamente no en la resurrección de Jesús. ¿Qué cosa transfor­mó este terrible perseguidor de la Iglesia en un poderoso predicador del evangelio? ¡La resurrección de Cristo! Desde aquel día, camino a Damasco, él jamás dudó de la resurrección. Sufrió en manos de su propia nación y en los tribunales de extranjeros por causa de su creencia en la resurrección corporal de Cristo.

9. La experiencia cristiana. Desde que hemos nacido otra vez, la esperanza ha sido colocada en nuestros corazones de que nuestros pecados han sido quitados y de que nuestra propia resurrección está asegurada. Esta esperanza podía ser garanti­zada únicamente por un Salvador resucitado.

10. El registro evangélico. Los evangelios fueron escritos, o dictados por testigos oculares. "...Que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos." (Hechos 10:41) Al leer los evangelios, nosotros nos damos cuenta de los pequeños detalles, las palabras y las frases, que nos prueban cuan natural y ajustado a la vida real son los acontecimientos registrados en ellos.

E. EL RESULTADO DE LA RESURRECCIÓN.

1. En relación a Cristo mismo.

a. Fue el sello de la aceptación. En otras palabras, el sacrificio de Cristo fue suficiente y aceptado por Dios. Fue el "Amén" de Dios en repuesta al "consumado es" de su Hijo Amado.

b. Fue la marca de su divina filialidad. Cristo "fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos." (Romanos 1:4) Al ser clavado en la cruz. El fue maldito por Dios. Dios no iba a permitir que su Hijo permaneciera bajo esta maldición; por tanto, Dios lo resucitó de los muertos.

c. Fue la confirmación de su victoria.

(1) Sobre el diablo. Si el diablo solamente hubiera podido mantener a Cristo en la tumba, la victoria completa habría sido de Satanás. Sin embargo, el Señor Jesucristo se levantó de los muertos, garantizando la salvación para toda alma creyente. El creyente recibe el mandamiento de vestirse de toda la armadura de Dios a fin de poder estar firme contra las asechanzas del diablo. Una de las piezas de tal armadura es el yelmo de la salvación. (Efesios 6:10-17)

(2) Sobre la muerte. "Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros." (Juan 14:19-20)

d. Fue la ilustración de inmortalidad. "...ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio." (II Timoteo 1:10)

2. En relación al creyente.

a. Demuestra su justificación. "...Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación." (Romanos 4:24.25)

b. Ilustra su poder. Pablo pidió a Dios que les diera a los Efesios el "...Espíritu de sabiduría y de revelación en el conoci­miento de él...para que sepáis cual es... la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales." (Efesios 1:17-20)

c. Provee un sumo sacerdote. “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos." (Heb. 7:25) Véanse: Rom. 8:34; Heb. 3.1; 7:22.

d. Engendra una viva esperanza. "Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, reservada en los cielos para vosotros." (I Pedro 1:3-4)

e. Garantiza nuestra resurrección. "Sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros." (II Corintios 4:14) Véanse:   1 Corintios 15:22; I Tesalonicenses 4:14.

3. En relación al mundo.

a. Da evidencia de su verdad. Todo lo que El habló está substanciado por su resurrección, porque Dios no habría resucitado de los muertos a un mentiroso para después declarar, que El era su Hijo. La resurrección de Cristo demostró que Dios se agradó de su Hijo.

b. Da evidencia de la resurrección de todos los hombres.
"Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados." (I Corintios 15:22)

c. Da evidencia del juicio de buenos y malos. "Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos." (Hechos 17:31) Véase: Hebreos 9-27.

VI. ASCENSIÓN V ENTRONIZACIÓN DE JESUCRISTO

La ascensión de Cristo Jesús es un hecho histórico. Si su resurrección es negada, entonces su ascensión debe también ser negada. Es difícil para algunos comprender la idea de que un cuerpo glorificado, viviente, esté en la gloria, pero El está allí, y nosotros estaremos con El.

A. EL HECHO DE LA ASCENSIÓN Y ENTRONIZACIÓN.

1. Deja ascensión. Este es aquel evento, después de su resurrección, en el cual El partió visiblemente de la tierra al cielo. "Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tamo que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo." (Hechos 1:9-11)

2. De la entronización (exaltación). Este es aquel acto de Dios por al cual El dio al resucitado y ascendido Señor el poder y la gloria total, permitiéndole que se sentara a su diestra en el trono. "A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís." (Hechos 2:32-33) "Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono." (Apocalipsis 3:21) Cristo no está ahora sentando en su propio trono, sino en el trono de su Padre.

B. EL PLAN DE GLORIA REVELADO.

1. En la profecía.

a. El testimonio del salmista. "Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción. Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre." (Salmo 16:10-11) Véanse: Sal. 68:18; 110:4-5.

b. El testimonio del Salvador. "¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?" (Juan 6:62) Véase: Juan 16:28.

c. El testimonio de Lucas. "Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén." (Lucas 9.51)

2. En la historia.

a. El testimonio de Marcos. "Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios." (Marcos 16:19)

b. El testimonio de Lucas. "Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo," (Lucas 24:51) Véase: Hechos 1:9-11.

c. El testimonio de Esteban. "Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios," (Hechos 7:55-56)

d. El testimonio de Pedro. "Quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades." (I Pedro 3:22) 5:30-31.
Véanse: Hechos 3:15, 20, 21;

e. El testimonio de Pablo. "¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros." (Romanos 8:34) Véanse: Efesios 1:20-21; 4:8-10; Colosenses 3:1; I Timoteo 3:16.

f. El testimonio de Juan. El primer capítulo del libro de Apocalipsis en su totalidad declara el testimonio de Juan con respecto al Cristo ascendido y entronizado.

C. LA NATURALEZA DE LA ASCENSIÓN.

1. El ascendió corporal y visiblemente. Lucas escribió, "de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado manda­mientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogi­do." (Hechos 1:1-2) Véase: Hechos 1:9-11.

2. El traspasó los cielos. "Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retenga­mos nuestra profesión." (Hebreos 4:14)

3. El fue hecho más sublime que los cielos. "Porque tal sumo sacerdote nos convenía; santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos." (Hebreos 7:26) Esto significa que El recibió mayor gloria que todos los seres creados en el cielo.

4. El se sentó a la diestra de Dios."Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la majestad de Dios," (Hebreos 8:1) Véanse: Efesios 1:20; Colosenses 3:1.

D. LA NECESIDAD DE LA ASCENSIÓN Y GLORIA.

1. Para demostrar su victoria completa. "A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados." {Hechos 5:31) Jesucristo dijo: "He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad... En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre." (Hebreos 10:9-10) En el tabernáculo terrenal no había sillas, y este hecho signifi­caba que la obra de salvación no era completa. Cristo entró al cielo y se sentó en el trono, declarando así que la obra de nuestra redención era un acto consumado.
2. Para facilitar la adoración humana. "Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adora, en espíritu y en verdad es necesario que adoren." (Juan 4:23-24)

3. Para la concesión del Espíritu Santo. "Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré." (Juan 16:7)

4. Para la constitución de supremacía sobre la Iglesia. "Y (Dios) sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo " (Efesios 1:22-23)

E. EL PROPOSITO DE LA ASCENSIÓN Y GLORIA.

1. El entró al cielo como Precursor."Donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec." (Hebreos 6:20) Otras palabras para "precursor" son: "capitán", "líder soberano", "uno que tiene a otros que le siguen." El Señor Jesús nos precede a noso­tros. Si la muerte nos llega mientras El se demora, nosotros iremos a estar con El.

2. El entró al cielo como el Obsequiador. "Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva a la cautividad. Y dio dones a los hombres... Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros." (Efesios 4:8-11)

3. El entró al cielo como el Preparador. "...voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis." (Juan 14; 2-3)

F. RESULTADOS DE LA ASCENSIÓN Y GLORIA.

1. Nos provee un Intercesor con Dios. "Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotras ante Dios." (Hebreos 9:24) Véase: Hebreos 7:25.

2. Nos da acceso a Dios. "Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retenga­mos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro." (Hebreos 4:14-16)

3. Nos da capacidad para el servicio. "De cierto, de cierto os digo: El que en mi cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre." Cuan 14:12) "Obras mayores" no significa efectuar sanidades, ni hablar en lenguas, sino la propagación del evangelio de la salvación. Por ejemplo, Pedro predicó en el día de Pentecostés, y tres mil creyeron. Multitudes más creyeron al escucharle.

4. Nos da confianza en la providencia de Dios. "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados." (Romanos 8:28)

5. Nos da nuestra posición celestial. "Y (Dios) juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús." (Efesios 2:6).

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